No se turbe vuestro corazón


Por Juan Cocach
En Juan 14:1, Jesús les dice a sus discípulos:"No se turbe vuestro corazón". Según el diccionario, la turbación significa "confusión, desorden, desconcierto". Vemos aquí que Jesús estaba llegando al término de su obra; al comunicarles a sus discípulos de sus sufrimientos y de su muerte, indudablemente Cristo estaba viendo seguramente algún desconcierto y confusión en sus rostros. Era necesaria una palabra de ánimo, de fe y de esperanza. Muchas veces los...

tiempos adversos que vivimos y las pruebas a nuestra fe, exigen la necesidad de escuchar de la boca del Maestro estas palabras. "No se turbe tu corazón, no pierdas tu confianza, no dejes que la duda produzca confusión y desconcierto en tu vida". Ante las adversidades de la vida, el Cristo resucitado no apagará el pábilo (mecha quemada) que humea, es decir, que no permitirá que agonicemos sin Él, no dejará a la heredad de su pueblo abandonada y no avergonzará a los que esperan en Él. Las palabras "no se turbe vuestro corazón", levantan nuestra cabeza aún desde el dolor más profundo, consuelan y alivian nuestra pena dándonos esperanza y visión de eternidad junto al Padre. Hay un motivo por el cual Cristo nos dice: "No se turbe vuestro corazón": Un día Él enjugará toda lágrima de nuestros ojos, un día se acabará nuestro llanto, llegará el día en que disfrutaremos del gozo eterno de su Presencia, de las moradas que ya están preparadas para los que le aman. El trino Dios nos espera para disfrutar junto a nosotros de la eternidad y hoy nos anima para que sigamos adelante en sus pasos, sin desmayar, porque su mirada está sobre los fieles de la tierra. Creamos como dice el Señor a sus discípulos, porque esto es lo que le agrada al Padre. En su casa hay muchas moradas porque el Cristo resucitado quiere que estemos donde Él está. Queridos amigos disfrutemos de las promesas y de la esperanza en nuestro Dios porque Él es el Dios de toda esperanza. Alentémonos con estas palabras y no permitamos que la turbación nos haga perder de vista nuestro destino junto al Dios Eterno. Un abrazo a todos.


pastor Juan Cocach

Córdoba - ARGENTINA