Discipulado

El discipulado es una relación entre dos personas. Una de ellas, es la que enseña y otra que es la que aprende. El discipulado no es un método; es más bien una relación de mucha disposición, porque tanto el que enseña como el que aprende deben estar dispuestos a esforzarse en todo lo que sea posible para que el discipulado tenga buenos frutos.La mejor herramienta para el discipulado es el ejemplo. El máximo discipulador que ha pisado la tierra ha sido Jesucristo, ¿porque?, porque enseñó con su vida, llegando inclusive a sacrificarla por obediencia al Padre y por amor a los hombres. Su principal interés...
era agradar corazón de su Padre. Jesús enunciaba que para ser discípulo de Él, había que negarse a uno mismo, es decir que el discípulo que deseaba seguirle no tenia que pensar en sus intereses, si no en los intereses del rey del reino de Dios.
Jesús hizo discípulos cuerpo a cuerpo, no lo hizo por carta; anduvo y convivió con ellos. Jesús no hacia cursos de discipulado; si no más bien, hizo discípulos. Formó hombres, hizo seguidores, amigos, colaboradores, hermanos, familia, etc., etc. es decir; relación, relación y más relación. El apóstol Pablo formó hombres y mujeres a la semejanza de Cristo, luego escribió cartas a las iglesias, y a sus colaboradores como Tito, Timoteo y Filemón. Pero, no los formó por carta si no que los formó conviviendo con ellos primero y luego les dio instrucciones a través de Cartas apostólicas.Hoy en día, por razones de los tiempos agitados en que vivimos, existen muchos discipulados como método, como sistema, como curso, pero no como un estilo de vida basados en la relación fraternal. Los apóstoles que estuvieron con Jesús también hicieron seguidores. Pablo, a pesar de que no convivió con él, enseña el discipulado como paternidad espiritual. Enseñó que engendrar y adoptar hijos lleva consigo un compromiso de autoridad por parte del maestro y sumisión por parte del discípulo. El discípulo se somete al discipulador. Los discipuladores no someten a los discípulos. El discípulo se somete en amor y reverencia. Hacer discípulos de Jesús, es paternidad espiritual, donde la relación maestro discípulo es semejante a la de un padre con su hijo. Buenos padres podrán ser muy buenos discipuladores. Buenos hijos podrán ser buenos discípulos de Jesús.
El discipulado conlleva mucho esfuerzo, sufrimiento y dolor, de ahí que Pablo, llega a escribir:”Hijitos míos por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19). Formar el carácter de Cristo en los discípulos es muy trabajoso, doloroso y sufrido, pero bendito sea al Señor que nos equipó con el Espíritu Santo para llevar a cabo este trabajo. Sin él nada podemos hacer, en vano trabajaríamos, si el Señor no trabaja con nosotros. Somos pues, colaboradores de la obra de Dios. Hasta los confines de la tierra su palabra correrá. ¿Cómo? , haciendo discípulos, no haciendo religiones, ni denominaciones religiosas, ni mucho menos actividades efervescentes y deslumbrantes que no ligan con el carácter del Padre, ni del Hijo y tampoco del Espíritu SANTO.El maestro debe enseñar a vivir a los discípulos. Enseñarles a vivir como Cristo vivió, su carácter, su palabra y su obra. La máxima expresión de Jesús, en mi humilde opinión, fue; cuando dijo:”Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”(MATEO 29.11)
Cuando entramos al reino de Dios, nuestra mentalidad necesita ser renovada en un cien por ciento, Jesús. Dijo. “…el que e no naciere del agua y del Espíritu no puede entrar al reino de Dios. (JUAN 3.:5). El apóstol Pablo escribe:”De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron he aquí son todas hechas nuevas” (2ra. Corintios 5:17), también escribió:”…no vivo yo, más Cristo vive en mi…” (Gálatas 2.20). El discipulado consiste en enseñar a los discípulos a vivir bajo los principios del reino de Dios.” Hemos sido librados de la potestad de las tinieblas y trasladados el reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13)
La rebelión radica en la naturaleza humana, porque fue heredada del primer hombre, entonces Cristo nos enseñó que tenemos que someternos al Padre en todo. Jesús dijo a los discípulos, cuando oren, oren así:”PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, VENGA TU REINO, HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ COMO SE HACE EN CIELO HÁGASE TAMBIÉN AQUÍ EN LA TIERRA”. Jesús enseñó a sus discípulos a depender del Padre, les dijo:”… todo lo que me ven hacer o decir viene de mi Padre, nada hago sin su consentimiento”. Esto habla de una relación profunda de amor y obediencia.
La relación entre un maestro y un discípulo, es en el espíritu, no puede hacerse en la carne.”Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (GÁLATAS 5:16)
Pedro fue realmente transformado a través del discipulado de Jesús, de ser un hombre impetuoso pasó a ser amigable, tierno y amoroso, así lo demuestra en una de sus cartas apostólicas.”Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables, no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, si no por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1ra Pedro 3:7- 9)
Algo que es muy importante de considerar es; que el discipulado se hace con ÉL, como Él, en Él y para Él. El maestro no es superior, si no más bien un servidor. Jesús decía “no he venido para ser servido si no para servir”
El discipulado es una relación de amor, que conlleva a la entrega desinteresada de nuestro ser con el único anhelo de que el reino de Dios se extienda a través de las vidas de los que conformamos la iglesia del Señor.
Es menester, pues; que el discipulado no sea una rutina, ni un esquema frío y de pura letra, si no más bien una relación muy fuerte en el Espíritu, para llegar a percibir y transmitir el amor de Dios. Además, este es el propósito del discipulado, formar una familia de hermanos que se amen como Jesús amó a su iglesia.
Para la formación del carácter de Cristo en los discípulos debemos instruir, aconsejar, animar, consolar, amonestar, corregir, reprender, disciplinar, amar, servir, ser pacientes, etc. Es útil, también de que enseñemos la palabra de Dios en reuniones, retiros, congresos, y conferencias; pero, no debemos olvidar que la razón primordial del discipulado es formar el carácter de Jesús en los discípulos ya que en los eventos se informa más no se forma. Las instancias de formación predilecta de Jesús eran por las casas, las calles, el campo, las playas, en el comercio, etc. Visitó las Sinagogas para enseñar, y predicar, pero no para formar, esto lo hizo con doce que los separó para formarlos y que anduvieran con él. Hubo también otros setenta cercanos, pero había muchos más que lo seguían también.Entonces toda enseñanza o activismo que no ayude a formar el carácter de Cristo es inútil; porque no apunta al propósito eterno de Dios, esto es: FORMAR UNA FAMILIA DE MUCHOS HIJOS SEMEJANTES A JESÚS. El discipulado es la herramienta principal e este caso, hasta que Cristo vuelva otra vez.
¡Amén!

Fraternalmente.


Ricardo Dulanto B.

desde Perú