La predicación del arrepentimiento de obras muertas

Cuando uno lee el nuevo Testamento, se encuentra que Juan el Bautista, Jesús, Pedro y Pablo predicaban lo mismo y de la misma forma. Ellos no cambiaron el mensaje, siempre predicaban sobre el arrepentimiento de obras que conducen a la muerte espiritual. El evangelismo se sostiene en la predicación del arrepentimiento, no se puede hacer discípulos si primero no se les predica del arrepentimiento de obras muertas.
JUAN EL BAUTISTA:
“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: Arrepentíos, porque el reino...
de los cielos se ha acercado” (MATEO 3:2)
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (v.8)
Para escuchar a Juan el Bautista los pueblos venían al desierto. La gente se arrepentía y se bautizaba inmediatamente. El mensaje era directo, ¡ARREPIENTANSE!
Juan confrontaba a la gente, haciéndole reflexionar que tenían que cambiar de vida, de actitud, volverse a Dios, porque el reino de los cielos se había acercado. Juan estaba anunciando que el reino de los cielos ya estaba en la tierra. Eso asustaba a la gente judía que esperaba el Mesías.
Pero, les dijo que hicieran frutos dignos de arrepentimiento. Es decir, que se note que han cambiado, que dejaran de estar de espaldas a Dios. El cambio de actitud, el arrepentimiento, el volverse a Dios, el nuevo nacimiento tiene que notarse.
Recuerdo que cuando me predicaron la primera vez, sólo me dijeron una pregunta que contenía sólo tres palabras: ¿No deseas cambiar? A la pregunta, mi respuesta inmediata fue: SÍ
Nunca antes había escuchado a un predicador, no sabía en lo que me estaba metiendo, lo cierto es que me pidieron que cerrara mis ojos y oraron por mí, no recuerdo nada de dicha oración, pero después de ella yo era otra persona. Había entendido que Dios me amaba y que me perdonaba TODOS mis pecados. Hasta los más terribles que había cometido en los 32 años de vida que tenía en esos momentos. Hoy han pasado ya 26 años, y noto que realmente mi vida cambió, se puede notar que ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. ¿Por qué?, porque, hice frutos dignos de arrepentimiento.
JESÚS:
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (MATEO 4:17).El mismo mensaje de Juan el Bautista. Arrepiéntanse, porque el reino de DIOS había llegado a la tierra. A Nicodemo, un principal entre los judíos, le dijo: “El que no naciere de nuevo (el que no se arrepiente) no puede ver el reino de Dios” (JUAN 3:5).
Jesús es categórico, el que no cree será condenado. “El que creyere (el que se arrepiente) y fuere bautizado será salvo; más él que no creyere, será condenado” (MARCOS 16:16).Sólo si se hace caso al mensaje del evangelio el hombre se puede salvar.
Los apóstoles aprendieron bien el procedimiento: “Después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (HECHOS 14:21 22)
Por Ricardo Dulanto Bautista - desde Perú