Más que Creador, Dios es dador

Por Ricardo Dulanto Bautista
Dios, por su soberanía y poder es Creador, pero su corazón de Padre lo hace proveedor. Es muy importante, considerar la naturaleza de Dios, porque él es divino, santo, pero tiene sentimientos paternales difícilmente de entender en forma natural, es por eso que a Dios solamente, se le entiende en forma espiritual; es decir sólo con fe (Fe es creer en lo que no se ve). Podemos conocer a Dios, mediante las Sagradas Escrituras por eso se hace muy necesario su estudio y meditación profunda.
Dios es dador, nos da el alimento, el Espíritu Santo, nos permite salvación por creer en su Hijo, nos da el tiempo y en resumen todo proviene de él.
DIOS PROVEE ALIMENTACIÓN
Proveer significa dar; por eso Dios, después que creó todas las cosas nos dio todo ser vivo para nuestra alimentación: “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo” (Génesis 9:3)
Todo lo creó a favor del hombre, los planetas, el cosmos, las estrellas, la tierra, los vegetales, animales, el agua, el aire, el día, la noche, etcétera, etcétera, etcétera.

DIOS PROVEE COMPAÑÍA
Cuando Dios vio que no era bueno que el hombre esté solo le hizo una mujer y se la dio:”Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre” (Génesis 2:22)
Jesús prometió a los apóstoles que el Padre no nos dejaría solos, si no que, nos daría el Espíritu Santo, el Consolador: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Juan 14:16)
Dios es Padre de huérfanos y de viudas, su naturaleza es el de ser Consolador y proveedor, él está en todos lados, acompañándonos con su Espíritu, pero su santidad selecciona su presencia, ya que Él mira de lejos al altivo y no puede estar donde hay promiscuidad, orgías o situaciones de pecado, originados por el príncipe de las tinieblas, porque su santidad requiere uñate de paz y amor

DIOS DA A SU HIJO 
Dios en su corazón de Padre decidió reconciliarse con el hombre y no encontró mejor manera que ofrecer a su Hijo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” ( Juan 3:16
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? “(Romanos 8:31)
La salvación y la vida eterna vienen por creer en Jesucristo, el hijo de Dios que quita el pecado del mundo. 
Como oveja que se lleva al matadero, así se llevó a Jesús para ser crucificado por todos los hombres pecadores. Jesús ocupó nuestro lugar, ya que éramos nosotros los que merecíamos estar crucificados por nuestros pecados, pero más era el amor de Dios que entregó su hijo como sacrificio por los pecados de la Humanidad.

DIOS PROVEE UNA FAMILIA ESPIRITUAL
Dios es gregario desde el principio, siempre habla en plural: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…” (Génesis 1:26)
A todo aquel que se arrepiente y se bautiza; Dios le da el privilegio ser llamado hijo de Dios:
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1ra. Juan 3:1)
Jesús dejó en claro que Dios es más Padre, que creador; tanto así que les dijo a sus discípulos ustedes cuando oren, oren así:”Padre nuestro”, esto quiere decir que nosotros los que creemos en Jesús y hemos nacido de nuevo venimos a ser hijos espirituales y debemos dirigirnos a Dios como nuestro Padre. Nos adoptó por medio de Jesucristo como hijos suyos, simplemente porque así le plació: “…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:5) 
El sueño más grande, o propósito eterno de Dios es, tener una gran familia de muchos hijos semejantes a su hijo Jesucristo: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. (Romanos 8:29)

DIOS PROVEE HERENCIA
En lo espiritual somos coherederos con Cristo, tenemos la potestad de heredar todas las provisiones de Dios: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Roms. 8:17)
Los injustos, porque ellos no heredarán el reino de Dios: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios (1ra Corintios 6:9 -11)

DIOS PROVEE TODO LO QUE NECESITAMOS PARA VIVIR
Dios desea que no estemos afanados por nada porque él sabe lo que necesitamos, más bien recomienda que busquemos primeramente su reino y todo nos será proveído: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6: 31- 33)
Luego dijo Jesús “pedid y se os dará” (Lucas 11:9) en clara alusión que nuestro Padre como buen proveedor sabe todo lo que tenemos necesidad. Sólo hay que pedir en oración lo que anhelamos o deseamos. La oración es la única comunicación que tenemos para con Dios.
Algo que nos hace meditar y preocupar es lo que escribe el apóstol Juan: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 
En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1ª Juan 3:9-10)
Dios no oye a los pecadores, sólo a sus hijos, porque también dijo nadie llega al Padre si no es por mí. El pecado hace que Dios aparte sus oídos del hombre, más cuando éste se arrepiente y pide perdón, logra otra vez tener comunión con el Padre.
Dios tiene un corazón de padre amoroso y proveedor, nos ama celosamente, pero aquellos que no quieren creerle ni obedecerle, no pueden recibir los beneficios del reino: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.” (Juan 9:31)

DIOS DA EL ESPÍRITU SANTO A LOS QUE CREEN EN ÉL
Jesús prometió a los apóstoles que el Padre no nos dejaría solos, si no que, nos daría el Espíritu Santo, el Consolador, como lo menciona en Juan 14:16:“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” 
¡Qué maravilla! A todo el que cree en Jesucristo, Dios le da el Espíritu Santo, para que lo acompañe en medio de nuestra vida diaria, la cual está llena de momentos de desolación, tristeza, necesidades debilidades y dificultades. 
Dios cumplió su promesa porque nos dio el Espíritu Santo: “…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5)
Antes de que Jesús ascendiera al cielo dio la siguiente promesa:”…recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hechos 1:8)

DIOS PROVEE EL TIEMPO
El mejor regalo o provisión de Dios es el tiempo; porque éste le pertenece a Él. El apóstol Pablo recomienda que aprovechemos bien el tiempo. Esto merece una meditación profunda, porque ¿Qué estamos haciendo con nuestro tiempo? Todos tenemos 24 horas diarias, nadie en el mundo tiene más o menos segundos por día. 
Debemos tener cuidado al hablar sobre nuestros planes, porque Dios es soberano y dueño del tiempo. Al respecto escribe el apóstol Santiago: “Vamos ahora ¡los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberías decir; si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” (Santiago 4:13 – 15)
En la vida todo tiene su tiempo:” Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” (Eclesiastés 3:1) Es necesario administrar esta hermosa provisión de Dios. Por ejemplo la puntualidad en todo orden de cosa es santidad frente a Dios, porque es respeto al prójimo. Vivir desordenadamente, siendo impuntual trae consigo una mala manera de vivir.

DIOS NOS DIO SUS PALABRAS
Dios nos habló a través de su Hijo Jesucristo: “porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. (Juan 17:8) 
Precioso legado, las palabras eternas de Jesús: “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán”. Si no fuera por sus palabras no hubiéramos alcanzado salvación, ni hubiéramos conocido el favor de Dios para los hombres. Por eso es que Pablo nos anima a que palabra de Cristo abunde en nosotros.”La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” (Colosenses 3:16)
Debemos saber que la Biblia es una Biblioteca de 66 libros que contienen las Sagradas Escrituras que son de utilidad inconmensurable para el hombre que cree en Dios: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2ª Timoteo 3:15 y 16) 

LOS HIJOS DE DIOS TAMBIEN DEBEN TENER SER DADORES
Los discípulos de Jesús deberían de ser dadivosos y que es mejor dar que recibir: “Más bienaventurado es dar que recibir”. Además, Dios ama al dador alegre:

CONCLUSION:
Tener un Padre celestial tan grande y bueno nos permite decirle “Papito”:“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”(Gálatas 4:6 y 7)
El Padre es dador por naturaleza; por eso Jesús dijo:
“… No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.” (Juan 3:27) 
Debemos tomar conciencia de que todo viene del Padre y vivir agradecidos por su provisión.
Los que hemos creído en Jesucristo ¿qué más podemos pedir?: 
Somos hijos de Dios 
Nuestro nombre está escrito en el libro de la vida 
Somos coherederos con Cristo 
Tenemos al Espíritu Santo 
Somos reyes y sacerdotes 
Somos hermanos de Jesús 
Somos una familia de hijos semejantes a Cristo 
Somos el pueblo escogido por Dios 

Fraternalmente,

Ricardo Dulanto Bautista