El hacer es el cimiento

por Enrique Martínez desde Santiago de Chile
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. San Mateo 7:24-29
Meditando ayer estas escrituras de la parábola de los “dos cimientos” donde Jesús nos dice que si oímos y hacemos sus enseñanzas seremos prudentes edificando nuestra casa sobre la roca.
El punto es que la mayoría de las predicas y enseñanzas sobre esta parábola y yo mismo entendía solo la primera parte que la mayoría entiende, de que Jesús en nuestra roca, el es nuestra fuerza y cimiento, claro que es verdad y mucho más todavía. Pero La parte que olvidamos es el que oye y las hace solo ahí al hacer o practicar lo oído se edifica tu vida sobre la roca. El cimiento más poderoso que hará indestructible tu vida y casa, al venir las lluvias, tempestades o huracanas, no te derribarán, por estar obedeciendo su palabra, más que solo oír.
Nuestra vida está sustentada por Jesús la roca eterna, pero ese cimiento se consolida en una mezcla durísima e indestructible con nuestro actuar en obediencia a sus enseñanzas. Seamos prudentes oyendo, creyendo, pero sobre todo, ¡haciendo! 
Enrique Martínez - Santiago - Chile