La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios - por Ricardo Dulanto B.

Cuando leemos tremenda profecía” la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”, nos llenamos de esperanza y expectativa para que esto acontezca. Pero, es muy importante que entendamos que esta profecía fue dicha por los profetas del Antiguo Testamento, y que nosotros somos testigos del cumplimiento de esta profecía. El apóstol Juan con gran expectación y júbilo dice “Y vimos su gloria”. 
Parecía que ahí quedaba completa la profecía, pero ésta va más allá de aquella tremenda revelación que recibieron los apóstoles; porque Jesús dejó encargado que llenaran la tierra del conocimiento de la gloria de Dios pero con ayuda del poder del Espíritu Santo.”...y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Esta tarea gloriosa demandaba el concurso poderoso del Espíritu Santo dentro de los miembros del cuerpo de Cristo(es decir la iglesia).
Jesús enuncia una profecía: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Esto está aconteciendo hoy en día, porque hasta hace unos 40 años sólo se predicaba el evangelio “Yd por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”, sin embargo hoy ya se está predicando el evangelio del reino de Dios. A costado mucho a la iglesia contemporánea entender la predicación del evangelio del reino de Dios.
Vemos al Espíritu Santo tener libertad para ir derramando la gracia y la gloria de Dios en todo el mundo superando todo vestigio de religiosidad y demandando de la santidad que requiere la presencia de Dios en la iglesia “Sean santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está sed santos porque yo soy santo”.
La gloria de Dios se hace presente cuando obedecemos, por eso Jesús dejó un tremendo encargo “Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Que privilegio, vamos llevando la gloria de Dios cuando hacemos discípulos. Es precioso ver que nuestro trabajo en el Señor no es en vano si no que se hace para la gloria de Dios.
El tema de la manifestación de la gloria de Dios teológicamente hablando puede ser muy profundo, contencioso y polémico, por eso el presente estudio no pretende ser muy profundo pero sí procura en una forma sencilla dar a conocer en qué y cómo se manifiesta la gloria de Dios en nuestros días.
Por eso trataré de explicar los siguientes puntos e interrogantes a las que nos lleva esta palabra dada por el profeta Habacuc: 
El conocimiento de la gloria de Dios llenará la tierra 
Cómo se manifestó la gloria de Jehová en el Antiguo Testamento 
Cómo se manifestó la gloria de Dios en el Nuevo Testamento 
El conocimiento de la gloria de Dios se dio llegó a través de Jesucristo 
El Espíritu Santo transforma al creyente de gloria en gloria 
La gloria del Padre se manifiesta cuando somos y hacemos discípulos 
La gloria de Dios se pone de manifiesto cuando somos uno 
Cristo vendrá otra vez en gloria 
1.- El conocimiento de la gloria de Dios llenará la tierra.-
“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 1:14)
El profeta Habacuc, profetiza que toda la tierra conocería la gloria de Dios. Se entiende que todo lugar recibirá la manifestación del conocimiento de la gloria de Dios. Así como el agua cubre el mar, así también el conocimiento de la gloria de Dios se dará a conocer en todo el mundo. 
2.- ¿Cómo se manifestó la gloria de Jehová en el Antiguo Testamento?-
“Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube.”(Éxodo 16:10) El pueblo de Israel experimentó la presencia de la gloria de Dios en el Tabernáculo de reunión y también veían como aparecía la gloria de Dios en los montes.
En el tabernáculo de reunión.
“Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba” (Éxodo 40:35)
En los montes
Ezequiel 11:23: Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
Éxodo 24:16: Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.
El pueblo de Israel se estremecía cuando se manifestaba la presencia de Dios en la nube y cuando llenaba el tabernáculo de reunión. Era una experiencia sobrenatural, a mi punto de ver indescriptible. La magnificencia toda de Dios derramada en lugares específicos. Tremenda experiencia para todo aquel que pudo observar la gloria de Dios en ese tiempo.
No hay, ni habrá experiencia más maravillosa que ver la gloria de Dios, pero bien lo profetizó Habacuc, que después toda la tierra se llenaría del conocimiento de la gloria de Dios. Lo desconocido seria dado a conocer. Todo se ha ido desarrollando en un orden maravilloso. Dios habló a los padres a través de los profetas, luego por el Hijo. Actualmente conocemos la Gloria de Dios por las manifestaciones del Espíritu Santo.
La gloria de Dios descendía de los cielos a la tierra en lugares donde el determinaba presentarse, con el fin de mostrar su poder y su magnificencia sobretodo lo creado. Cuando leemos las Escrituras vemos que Dios manifestaba su gloria al pueblo de Israel en diferentes situaciones. Por ejemplo: 
Cuando obedecían sus mandatos 
“Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá (Levítico 9:6) 
En defensa de sus sacerdotes 
“Al día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová.” (Números 16: 41 - 42)

Para ser adorado y temido 
“Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su misericordia es para siempre.”(2 crónicas 7:3)

3.- ¿Cómo se manifestó la gloria de Dios en el Nuevo Testamento?-
En el Nuevo Testamento la gloria de Dios se manifestó a través de sanidades, milagros y en hechos extraordinarias. Veamos algunos pasajes: 
Cuando convirtió el agua en vino: “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.” (Juan 2:11) 
Cuando sanó a Lázaro: “Cuando Jesús lo oyó, dijo “esta enfermedad no es para muerte, sino que es para la gloria de Dios y para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella (Juan 11:4) 
Cuando resucita a Lázaro: “Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?”(Juan 11:40) 
Cuando Esteban era apedreado por los judíos: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, levantó los ojos al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús a su derecha. Dijo entonces: Veo los cielos abiertos, y que le Hijo del Hombre está a la derecha de Dios” (Hechos7:55-56) 

4.- El conocimiento de la gloria de Dios llegó a través de Jesucristo.-
“Porque Dios que mandó que de las tinieblas surgiera la luz, es quien brilló en nuestros corazones para que se revelara el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.” (2da. Corintios 4:6) En Jesucristo se da a conocer la gloria de Dios, porque él mismo dijo el que me ve a mi ve al Padre. Él era el reino de Dios manifestado en Gloria. La ignorancia originada por las tinieblas quedó disipada por la luz de Jesucristo y su evangelio. 

El apóstol Juan manifiesta que fue tremendo para él haber tenido la experiencia de haber visto la gloria de Dios: “Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”(Juan 1:14) El apóstol Juan manifiesta que fue tremendo para él haber tenido la experiencia de ver “la gloria de Jesús.”
“Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. “(2ª Pedro 2:16-17)
El apóstol Pedro junto con Juan y Jacobo, tuvieron una experiencia extraordinaria con Jesús cuando subieron a un monte. Fue un momento glorioso: “Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador de la tierra los puede hacer tan blancos. Aparecen Elías con Moisés y lo ven conversando con Jesús Vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz decía: “Éste es mi Hijo amado a él oíd” (Marcos 9:1- 8)

5.- El Espíritu Santo transforma al creyente de gloria en gloria.-
“Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”(2da. Corintios 3:18)
Mediante la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, vamos siendo transformados, cambiados, regenerados, bendecidos, hermoseados, perfeccionados para que su gloria se muestre en los creyentes y así el mundo crea que el Señor realmente cambia a las personas.
La acción regeneradora del Espíritu Santo puede ser comparada con el crecimiento natural de una persona, porque primero somos nuevas criaturas espirituales y luego somos niños en Cristo, más luego llegamos a ser maduros en el Espíritu, a un carácter como el de Jesús. Vamos siendo perfeccionados para llevar a cabo la obra que el Señor nos encomendó; esto es, hacer discípulos. Él estaría con nosotros hasta el fin del mundo, cuando estemos haciendo discípulos. 
Los discípulos se van transformando por la acción del Espíritu Santo y el trabajo de los ministerios que Dios constituyó a fin de perfeccionar al cuerpo de Cristo.

6.- La gloria del Padre se manifiesta cuando somos y hacemos discípulos.-
Jesús manifestaba la gloria de Dios cuando hacía discípulos. Su fama se extendió en muchos lugares y la gente venía a él para que los sanara y les perdonara sus pecados. Pero demandaba que no sólo le siguieran por los panes y las manifestaciones extraordinarias si no que pedía a la gente que decidan ser discípulos de él. “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Marcos 8:34). 
Jesús da cuenta al Padre de su trabajo, y le pide que lo lleve otra vez a la gloria donde se encontraba desde antes de la fundación del mundo: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan17: 4 – 5).
Luego Jesús les demanda a los discípulos que hagan lo mismo: “En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”(Juan 15.8) Veamos como reaccionaron los apóstoles frente a este desafío que puso el Señor Jesús en sus discípulos: 
Pedro predicaba lleno del Espíritu Santo y muchos se convertían: “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil” (Hechos 4:4) 
Pablo hizo muchos discípulos en diferentes lugares. “Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía.” (Hechos 14:21) 
Pablo hizo discípulos con responsabilidad, él regresaba a todos los lugares donde hacia discípulos para ver como estaban. “Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor para ver cómo están”.(Hechos 15:36) 
Pablo tenía un corazón de padre, leemos que a los Gálatas les escribe: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.”(Gálatas 4:19). 
Hacer discípulos es una tarea que tiene que ver con enseñar a vivir. Pedro escribe: “Como hijos obedientes, no os conforméis a os deseos que antes tenias estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, 
Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. 
Juan enseña que guarden los mandamientos como lo ordenó Jesús: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos” (Juan 5:3) 
Cuando hacemos discípulos, formamos hijos y cuando un hijo sale bueno, el padre se alegra de que su trabajo no haya sido en vano. Pablo escribe a los Filipenses:” Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.” (Filipenses 4:1) 
El apóstol Juan exhorta a sus discípulos: ” Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (Juan 2:1). La gloria de Dios se da por la preocupación que tenemos unos por los otros. 
Hoy en día algunos predicadores muchas veces usan la exclamación ¡GLORIA A DIOS! , para cualquier cosa, es más una muletilla que una verdadera expresión de la gloria d Dios. En medio de las predicaciones se hablan muchas desinteligencias y expresiones torpes.” También se usa mucho la expresión: “DEMOS TRES GLORIAS A DIOS “a veces para asuntos sin trascendencia. Cuando estamos haciendo discípulos ahí realmente podemos decir ¡GLORIA A DIOS! Por ejemplo: 
Un discípulo mentía, ahora ya no miente, podemos decir con certeza! GLORIA A DIOS. 
Un discípulo no respetaba a sus padres ahora lo hace...! GLORIA A DIOS! 
Un discípulo se enojaba con frecuencia, ahora ya no lo hace...! GLORIA A DIOS! 
Un discípulo le robaba a Dios y a los hombres, ahora ya no lo hace... ¡¡GLORIA A DIOS! 
Un discípulo hablaba groserías, chismeaba, murmuraba, ahora ya no lo hace...¡GLORIA DIOS! 
Un discípulo no pagaba impuestos, ahora lo hace....! ¡GLORIA A DIOS! 
Un discípulo no respetaba al pastor, ahora lo hace...! ¡GLORIA A DIOS! 
Un discípulo trataba mal a su esposa, ahora lo hace...! GLORIA A DIOS! 
Una discípula no se sujetaba a su esposo, ahora lo hace...! GLORIA A DIOS! 
Un discípulo era impuntual, ahora ya lo es...! GLORIA A DIOS! 
Un discípulo no trabajaba porque era flojo, ahora ya trabaja...! GLORIA A DIOS! 
Un discípulo no congregaba con regularidad, ahora lo hace...! GLORIA A DIOS! 
Un discípulo, no oraba, no ayunaba , no leía la palabra_,, ahora lo hace...!GLORIA A DIOS! 
Un discípulo no hacía discípulos , ahora lo hace...ahora sí: DEMOS TRES GLORIAS A DIOS..!ALELUYA! Y A SU NOMBRE. ¡GLORIA A DIOS!....Ahí sí podemos dar ¡Gloria a Dios! si queremos mil veces, porque cuando hacemos discípulos mostramos la gloria de Dios al mundo. Bendito sea el nombre de Jesús...¡ GLORIA A DIOS! 
“Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan 17: 4 – 5).
El maestro da cuenta de su trabajo en la tierra, y pide que vuelva a la gloria celestial donde estaba junto con el Padre., desde antes de fundación del mundo.

7.- La gloria de Dios se pone de manifiesto cuando somos uno.-
Jesús y el Padre no desean que sólo tengamos unidad, sino que seamos uno.
La gloria de Dios radica en que seamos uno: “Más no ruego solamente por éstos si no también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú. Oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros para que el mundo crea que tú me enviaste son uno. ”La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” (Juan 17:20 -22).
Cuando trabajamos en unidad y pensamos en unanimidad, estamos manifestando y proclamando que somos uno. El rol importante de la IGLESIA ES SER LUZ Y SAL DE LA TIERRA, y cuando somos UNO, entonces se manifiesta la naturaleza divina de Dios. La Gloria de Dios en todo su resplandor, así como se vive en el cielo así también se debe vivir en la tierra. Hoy en día se escucha mucho que la iglesia está orando por la UNIDAD, pero tener unidad no es suficiente, si no que seamos UNO.

8.- Cristo vendrá otra vez en gloria
“Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿Porqué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:10-11)
Que tremenda experiencia la que tuvieron los apóstoles. Vieron como ascendía el Señor y luego reciben la promesa de que el Señor volverá de la misma forma en que ascendía a los cielos así también volvería en gloria. Una experiencia sobrenatural con dos ángeles que nos muestra varias cosas: 
Que, el seno del Padre y del Hijo se encuentra en los cielos 
Que, el Hijo volvería en gloria, dela misma forma en que ascendió glorificado 
Que, tenemos esperanza deber al Señor cuando vuelva 
“Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.”(Colosenses 3:4)
Que revelación más tremenda, el apóstol recibe de parte del Señor que seremos transformados en gloria y seremos capaces de poder estar con el Señor y gozar de su gloria perfecta. El hecho de que el Espíritu Santo more en nosotros ya es algo tremendamente glorioso, pero además nos promete que seremos transformados con él en gloria.
“He aquí, os digo un ministerio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”(1ra Corintios 15:51 – 52)
La transformación se llevará a cabo en un instante. De seres corruptibles seremos transformados en seres incorruptibles. Eternos. ¡Aleluya!… ¡Gloria a Dios!
¿Porque el Señor mismo con voz de mando, voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con esas palabras.” (1ra. Tesalonicenses 4:16 – 18) 
Toda la gloria d Dios será manifiesta, cuando Jesús vuelva, los cielos serán conmovidos y una final trompeta anunciará la gloriosa venida del Señor que vuelve para llevar a sus escogidos en un orden maravilloso, primero los muertos que fallecieron creyendo en él, luego los que estén vivos. Ambos serán transformados y llevados con Jesús al cielo en Gloria.

“Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor nuestro.”(Apocalipsis 19:1) El apóstol Juan tuvo esta experiencia sobrenatural, al ver los cielos pudo escuchar una gran voz que magnificaban la gloria de Dios. Los cielos esta llena de la gloria de Dios y la tierra también ¡Amén!

CONCLUSIONES.- Si bien es cierto Dios es omnipresente, porque está en todo lugar él desea manifestar su gloria en diferentes lugares y de muchas formas. La gloria denota magnificencia, esplendor, brillo, excelencia, etc. La gloria de Dios es eterna, pero en el corazón del Padre estaba dar a conocer su gloria.
El apóstol Juan con gran admiración y júbilo dice “Y vimos su gloria”. La gloria del padre se manifiesta en Jesucristo.
Los creyentes serán transformados de gloria en gloria en la misma imagen del Señor a través del Espíritu Santo.
Debemos estar sumamente agradecidos al Padre que envió a Jesucristo, porque a través de Él pudimos conocer su voluntad la cual es, llevar muchos hijos a la gloria. 
El discípulo de Cristo comienza a ser transformado, en su carácter, su forma de vivir, etc. La gloria de Dios se manifiesta cuando hacemos discípulos, es un trabajo que el Señor de la iglesia nos encargó. ¡Aleluya!