El Reino de Dios es el tema

El tema que predicaban y enseñaban Jesús y los apóstoles fue el evangelio del reino de Dios, esto es lo que la iglesia hoy en día debe predicar y enseñar.
Hace aproximadamente 40 años se predicaba un evangelio incompleto, donde se anunciaba las buenas nuevas de salvación y el perdón de pecados. No se enseñaba que cuando una persona se arrepentía y se bautizaba entraba al reino de Dios (JUAN 3:5), si no que al bautizarse pasaba a ser miembro de una congregación o denominación evangélica.
La predicación era anticatólica, atacando las malas prácticas religiosas que ésta hacía y no sobre el reino de Dios.
La experiencia que encuentro en mis viajes es que cuando predico sobre el reino de Dios, más de uno me pregunta ¿qué doctrina extraña enseña Ud.? A lo cual yo respondo: “Sólo me dedico a exponer las ESCRITURAS”, éstas muestran más de una vez que el único tema que predicaron Jesús y los apóstoles fue el reino de Dios y es lo que tenemos que hacer también nosotros.”
En cierta oportunidad una hermana me encontró en internet, y me saludó como que me conocía, pero yo no recordaba de ella, y le pregunté que de donde me conocía. Me causó mucha gracia cuando me dijo: “Usted es el pastor del reino”. ¿Cómo le dije?, porque me dice eso, y ella me comentó que había participado en un seminario de misiones que hacemos en la sierra peruana, y que yo hablaba y enseñaba solamente del reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, y aún en la noche.
Realmente esto me causó mucha gracia pero; también me animó porque estaba haciendo sólo lo que tengo que hacer, esto es: “predicar y enseñar sobre el reino de Dios”
Revisemos algunos pasajes de las Escrituras:

* Juan el Bautista antecede a Jesús predicando y anunciando que el reino de Dios se estaba acercando a los hombres por eso su predicación era sobre el reino de los cielos es decir; que venía la autoridad desde los cielos para enseñar a vivir en la tierra así como se vive en el cielo.
Juan El Bautista venia predicando:
“Arrepiéntanse porque el reino de los cielos se ha acercado”
(MATEO 3:2).

* Jesús También aparece predicando lo mismo diciendo:
”El tiempo se ha cumplido, y el reino de los cielos se ha acercado”. (MARCOS1:15)

Luego vemos a Jesús predicando sobre el evangelio del reino:
“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”
(MATEO 4:23)

Es tan importante hablar del reino que Jesús enseñó a sus discípulos que cuando orasen al Padre lo hicieran reconociendo la necesidad de que venga su reino a nuestras vidas:
“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”
(MATEO 6:10)

Considero que la máxima petición que debemos hacer cuando oremos debe ser:
“Por favor Señor deseamos que venga tu reino a nuestras vidas, familias, iglesia y las naciones.
¡Amén!”

* Después Jesús profetiza sobre los últimos tiempos
“…y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (MATEO 24.14).

* Para Jesús el reino de Dios es lo primero, por eso recomienda a sus discípulos
“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia...”
(MATEO 6:33)

* En el capítulo 1 del libro “Hechos de los apóstoles” aparece Jesús después de haber resucitado
“…apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios”
(HECHOS 1:4).

Llama poderosamente la atención, de que el maestro sigue hablando del reino de Dios aún después de haber resucitado. Los discípulos aún no entendían porque ellos esperaban la restauración del reino de Israel. No habían entendido aún sobre el reino de Dios, por eso es que Jesús les anima diciéndoles que esperasen ser envestidos por el Espíritu Santo. Y que él se encargaría de equiparles para la proclamación del reino de Dios.
Ø Pablo, durante su ministerio proclama el reino de Dios, tanto que al final del libro de los Hechos, aparece Pablo hablando:
…desde la mañana hasta la tarde, sobre el reino de Dios”
(HECHOS 28:23).
“Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.” (HECHOS 28: 30 Y 31)
Ø El autor de la carta a los Hebreos, nos manifiesta que debemos ser agradecidos por haber recibido un reino que no cambia y que le sirvamos con temor y reverencia. El reino de Dios no cambia, no transa con el hombre, sus principios son inmutables y nadie puede contravenirlos. Es preciso vivir bajo el temor a Dios porque si no, él tomará en cuenta esto, tanto que consumirá a los que no respeten su autoridad. No erremos, Dios no puede ser burlado, porque es omnisciente ya que todo lo sabe y omnipresente porque está en todo lugar.
”Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia, porque nuestro Dos es fuego consumidor”
(HEBREOS 12: 28- Y 29).

* Santiago, nos recomienda que no hagamos acepción de personas, porque el reino es una herencia que Dios da a los que le aman.
“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en la fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?
(SANTIAGO 2:5)

* Pedro escribe, que la entrada al reino de Dios está prometida para los que crecen en fe, virtud, conocimiento, dominio propio, la paciencia, la piedad, el afecto fraternal, y el amor, es decir un carácter a la semejanza de Jesús:
“Porque de eta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”
(2ª. PEDRO 1:11)

El reino de Dios se caracteriza por mandamientos y no por sugerencias. Jesús predicaba el reino de Dios y hacia discípulos; por eso vemos que les encargó que enseñen a los discípulos a obedecer todas las cosas que él había mandado
“y enséñenles a guardar todas las cosas yo os he mandado...” (MATEO 28:20)

CONCLUSION
Nuestra predicación debe estar centrada en el reino de Dios, pues con las Escrituras se pueden hacer innumerables sermones y estudios, pero lo único que importa es que se predique a tiempo y fuera de tiempo, el evangelio del reino de Dios. ¡Amén!

Fraternalmente,
Ricardo Dulanto Bautista