"Perseverancia"

por Ricardo Dulanto Bautista desde Perú
Una de las virtudes de la iglesia primitiva fue la perseverancia, tuvieron la precaución de no descuidarse en todo lo que era conveniente para la preservación de la doctrina y de las prácticas normales de la iglesia; constantemente estaban orando, enseñando, partiendo el pan, cenando y teniendo comunión unos con otros.
El libro de los Hechos narra:
Hechos 1:14: “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
Hechos 2:42: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”
Hechos 2:46: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”
Para que se reunieran todos los días, era necesario que vivieran cerca el uno del otro. Toda la ciudad era alborotada por la vida de la iglesia, los venían visitarse, comiendo por las casas, ayudándose , orando unos por otros , celebrando la cena del Señor, era todo un mover donde el centro era el amor al Señor.
Con el correr de los años esta experiencia ha menguado debido a que hoy vivimos otro contexto de vida, la modernidad, la tecnología, el humanismo, la globalización y el capitalismo, juegan en contra de la disponibilidad de los miembros de la iglesia para reunirse y llevar a cabo las muestras de amor; como la visita, escribir cartas, la llamada telefónica, el preocuparse los unos por los otros.
Sólo en los pueblos pequeños y en algunas provincias se puede aún ver un mover de la iglesia con vida de relacionamiento entre discípulos ; y esto es debido a que la cercanía de unos con otros juega un papel importante para que puedan visitarse y extrañarse el uno al otro. En las grandes ciudades esto es a veces impracticable; por eso es muy importante evangelizar al barrio y a la parentela.
Lamentablemente la iglesia pasó de la relación a la reunión, y hoy la vida de la iglesia está centrada en reuniones más que en relaciones; gracias a Dios aún persevera en algunos pueblos las reuniones por las casas, pero aun así se ha descuidado la necesidad de estar relacionados unos a otros, con el fin de ayudarse mutuamente y así ir creciendo en el amor.
Actualmente, se da mucho énfasis a los estudios y a la exposición de la palabra desde un púlpito y se descuida la vida natural de la iglesia es decir, la “ayuda mutua”
Efesios 4:16: “de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Jesucristo fue y será el maestro del relacionamiento, el hospedaje, la visita, el comer juntos, caminar juntos, eran actividades que Él no sólo enseñaba si no que las practicaba.
Los apóstoles heredaron el estilo de Jesús, de ahí que anhelaban siempre estar juntos para orar, enseñar, partir el pan y tener comunión; estas actividades son consideradas como fundamentales para la vida de la iglesia como las patas de una mesa.
Perseveremos en el relacionamiento, sin dejar de reunirnos COMO ALGUNOS TIENEN LA MALA COSTUMBRE
Fraternalmente,
Ricardo Dulanto Bautista